martes, 21 de octubre de 2008
Mi infancia
jueves, 25 de septiembre de 2008
Mi infancia
sábado, 19 de abril de 2008
Concurso San Jordi '' Poesia ''
ni una lágrima has derramado,
¿Eso es porque nunca me has amado?
lo contrario no me has demostrado.
Tu lloras por amor
y yo por desamor,
que fácil es desear
y que difícil olvidar.
La vida me ha dado la espalda
no me da ni felicidad,
ya no creo en cuentos de hadas
ni que ella regresara.
El dolor que tengo dentro
me esta matando poco a poco,
quien entienda el sufrimiento
entenderá que es lo que yo siento.
Que poco me decías
que por mi amor morirías,
que dura es la vida
cuando se carece de alegrías.
sábado, 12 de abril de 2008
Concurso San Jordi
Os voy a contar su historia, la historia de Aniram, una chica en plena adolescencia.
Estaba sentada en el sillón de la planta baja de aquel piso de 5 plantas. Cansada de tanta rutina, levantarse, ir a classe y acostarse. Llevaba 14 años viviendo en esa planta y ahora mas que nunca le picaba la curiosidad de saber que habia en las demas. Sin pensarselo dos veces, apreto el boton de el ascensor y no dudo en subir.
En abrirse las puertas, descubrió un maravillo paisaje, como si lo hubieran sacado de un cuento de hadas. La recibierón unos elfos con mucha amabilidad y la acomodarón en una pequeña casita al lado del pantano tan cristalino que habia.
No paró de cojer flores, pasear en barca i hacer otras actividades. Parecia que todo era felicidad, tranquilidad y paz. Se paso la noche entera despierta, contemplando las miles de estrellas que iluminaban aquel precioso bosque.
Por la mañana, se despidió de todos los amigos que habia hecho y volvió a apretar el boton del ascensor para subir a la proxima aventura que la esperaba, la segunda planta.
Se detubo, se abrieron las puertas y observo una preciosa ciudad, con edificios muy altos, mucha gente y muchísimos coches. No dudo ni un momento en ir a recorer las grandes calles, entrar en tiendas y empezar a provarse ropa y mas ropa. Pero no todo era tan fácil, no tenia ni un euro para comprarse nada que le gustase, era muy dificil cruzar por el paso peaton porque había mucho tráfico, pero aun así ella se divertia.
No llego la noche que quiso mas aventura y corrió hacia el acensor, apreto el boton y subio.
Se quedo fria, sorprendida en ver aquel pueblecito tan desagradable. La gente sucia, niños en los huesos y aquello que llamaban casa no se podia comparar con la ciudad donde hace nada habia estado. Paseaba mirando de lado a lado, observando a esa gente tan pobre, que no tenian ni un poco de pan para echarse a la boca.
No soportaba ni un segundo mas seguir viendo tanta tristeza, queria irse y asi fue. Subió palida y triste en el ascensor y apreto el boton para dirijirse a la planta cuarta.
No creia lo que sus ojos estaban viendo, todo era arena, arena que corria con el viento. Caminó horas y horas en busca de un poco de agua, pero ni una gota encontro, estaba cansada, deshidratada y el estómago no paraba de hacerle ruido. Corrió sin parar en busca de ayuda, pero alli sola habia soledad. No aguantaba un segundo mas, queria irse inmediatamente pero no sabia donde estaba el camino de vuelta a casa. La amargura recorria todo su cuerpo.
Estuvo dos noches en vela, buscando el boton del ascensor, ya se habia olvidado de la sed y del hambre, solo queria dejar de vivir para no sufrir como estaba sufriendo.
Finalmente lo encontró y apretó el último boton que quedaba, la quinta y ultima planta. No dudo en accerlo, tenia la esperanza que todo seria distinto, que volveria la felicidad a su mente y a su corazón, pero no fue así. Estaba en la azotea, no habia ni una alma. Observo con desesperación, en busca de alguna cosa en movimiento, pero no encontró nada de nada.
Estaba desesperada y no dudo en lanzarse al vacio para dejar de sufrir y deshacerse de la tristeza y soledad de su cuerpo.
viernes, 15 de febrero de 2008
Descripción
Nombre: Angel.
Apellidos: López, Montoya.
Fecha de nacimiento: 23/06/1929
Lugar de nacimiento: Puertollano
Mi abuelo, como podeis observar, era bastante guapo, con su pelito corto y blanco, con unos ojitos pequeños pero preciosos de un color azul cielo, unos labios pequeñitos pero definidos y una nariz respingona y ancha.
Hombre trabajador y luchador. Siempre con alegria y mostrando una sonrisa en la boca. Ha sufrido por culpa de su enfermedad pero siempre se ha mostrado luchador y con ganas de seguir viviendo.
Era activo, jugueton y alegre. Tenia mucha fuerza porque cuando te cojia del brazo y te apretaba, te quedaban sus dedos marcados en la piel pero nunca lo hacia con mala fe. Trabajo en la mina de carbon de Puertollano y Saldes.
Por culpa de esa faena, con 39 años el enfermó de los pulmones por culpa del carbon. Eso le impidió seguir trabajando. Por culpa del tabaco, con 70 años se pueso mas enfermo, tenia cáncer de laringe y eso proboco que le quitaran las cuerdas bocales. Al no poder hablar, mi abuelo fue a una escula a que le enseñaran a hablar por el estómago. Tambien, al tener problema en los pulmones, le hicieron un abujero en el cuello ( como se ve en la foto ) para que pudiera respirar mejor.
Era un abuelo unico y diferente a los demas.
lunes, 10 de diciembre de 2007
El miedo de la noche
Soy bajito y muy delgado. Me situaba en un callejón de un barrio marginal, donde podía observar:
vagabundos durmiendo en el suelo, gente fumando de todo y remobiendo basura.
Estaba oscuro y la noche era fría.
Yo, sin miedo a nada, entré en el callejón y me dirigi a la plaza que había al final de la calle donde mis amigos me esperaban para ir de fiesta. No se me izo nada fácil no salir corriendo al estar en medio del callejón, por miedo a que me ocurra algo.
Seguí caminando despacio quando noté que alguien me tocaba el hombro, me detení pero no me atreví a darme la vuelta. Me pasaban mil cosas por la cabeza. Me decidí y al mirar atrás, un grupo de vagabundos me miraban fijamente, con ojos ambrientos y con frío. Me rodeaban, estaba paralizado al no saber qué hacer.
Después de unos instantes, yo les pregunté que querian, les dije que no me hicieran daño. Ellos me dijeron que solo querían un amigo y al ver que yo no reaccionaba se fueron dejandome allí. Yo, al pasar unos instantes, continue mi camino hasta la plaza sin poder explicarme qué me había pasado.