Yo, un muchacho de 15 años, pelo corto y oscuro y con ojos medio cerrados.
Soy bajito y muy delgado. Me situaba en un callejón de un barrio marginal, donde podía observar:
vagabundos durmiendo en el suelo, gente fumando de todo y remobiendo basura.
Estaba oscuro y la noche era fría.
Yo, sin miedo a nada, entré en el callejón y me dirigi a la plaza que había al final de la calle donde mis amigos me esperaban para ir de fiesta. No se me izo nada fácil no salir corriendo al estar en medio del callejón, por miedo a que me ocurra algo.
Seguí caminando despacio quando noté que alguien me tocaba el hombro, me detení pero no me atreví a darme la vuelta. Me pasaban mil cosas por la cabeza. Me decidí y al mirar atrás, un grupo de vagabundos me miraban fijamente, con ojos ambrientos y con frío. Me rodeaban, estaba paralizado al no saber qué hacer.
Después de unos instantes, yo les pregunté que querian, les dije que no me hicieran daño. Ellos me dijeron que solo querían un amigo y al ver que yo no reaccionaba se fueron dejandome allí. Yo, al pasar unos instantes, continue mi camino hasta la plaza sin poder explicarme qué me había pasado.
Soy bajito y muy delgado. Me situaba en un callejón de un barrio marginal, donde podía observar:
vagabundos durmiendo en el suelo, gente fumando de todo y remobiendo basura.
Estaba oscuro y la noche era fría.
Yo, sin miedo a nada, entré en el callejón y me dirigi a la plaza que había al final de la calle donde mis amigos me esperaban para ir de fiesta. No se me izo nada fácil no salir corriendo al estar en medio del callejón, por miedo a que me ocurra algo.
Seguí caminando despacio quando noté que alguien me tocaba el hombro, me detení pero no me atreví a darme la vuelta. Me pasaban mil cosas por la cabeza. Me decidí y al mirar atrás, un grupo de vagabundos me miraban fijamente, con ojos ambrientos y con frío. Me rodeaban, estaba paralizado al no saber qué hacer.
Después de unos instantes, yo les pregunté que querian, les dije que no me hicieran daño. Ellos me dijeron que solo querían un amigo y al ver que yo no reaccionaba se fueron dejandome allí. Yo, al pasar unos instantes, continue mi camino hasta la plaza sin poder explicarme qué me había pasado.